miércoles, 9 de abril de 2014

¿Quieres aprender más rápido? Usa tu cuerpo

http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2014/04/140331_ciencia_aprender_moviendo_el_cuerpo_np.shtml



Colin Barras - BBC

¿Alguna vez te has tratado de "visualizar" un problema? ¿Te has "aferrado" a alguna idea? ¿O has "barajado" diferentes opciones?
El lenguaje del aprendizaje está lleno de referencias a partes del cuerpo distintas al cerebro.
Tal vez esas expresiones sugieran algo más profundo. Los investigadores están descubriendo que el aprendizaje resulta más fácil, rápido y duradero si las lecciones incluyen el cuerpo además de la mente, ya sea gesticulando con los brazos o caminando por una habitación.
¿Pueden estos descubrimientos mejorar la enseñanza y el aprendizaje en el futuro? ¿Deberían afectar al uso de la tecnología en las aulas?
En cierto sentido, la idea de que el cuerpo puede contribuir al aprendizaje no debería ser una sorpresa.
Muchos de nosotros probablemente empezamos a comprender aritmética básica contando con los dedos.
"En el pasado, se ha argumentado que, a medida que aprendemos, mejoramos nuestra capacidad de pensamiento abstracto", explica Andrew Manches, maestro y psicólogo de la Universidad de Edimburgo, en Reino Unido.
"Los niños pequeños se apoyan en objetos físicos, pero si ahora me piden en una reunión que resuelva una operación y yo saco unos bloques para ayudarme, evidentemente parecerá absurdo".
Convencionalmente, podría haber una inclinación a pensar que los profesores deberían ayudar a los niños a abandonar los objetos físicos y la gestualidad para prepararlos para el mundo adulto.
Pero lo cierto es que el mundo físico nunca abandona nuestra mente. Por ejemplo, cuando procesamos verbos como lamer, dar patadas o agarrar, los escáneres médicos muestran que las partes de nuestro cerebro que controlan los músculos de nuestra cara, piernas y manos, respectivamente, se iluminan con la actividad.
Y hasta el concepto más abstracto puede tener una base en el mundo real.

Cuerpo y mente.

Esta teoría se llama cognición corpórea, y sugiere que lo que ocurre en nuestras mentes surge de nuestras acciones e interacciones con el mundo que nos rodea.
Esto significa que fomentar modelos de pensamiento y aprendizaje puramente abstractos en los niños puede hacer que las lecciones resulten más difíciles de comprender y recordar.
Estudiante muestra los dedosLa ciencia empieza a respaldar la idea de que, en el aula, las acciones dicen más que las palabras.
Spencer Kelly, un psicólogo de la Universidad Colgate de Hamilton, Nueva York, ha descubierto que las personas gesticulan tres veces más cuando consideran que es especialmente importante comunicar su mensaje, lo cual sugiere que, incluso aunque solo sea a nivel subconsciente, apreciamos el valor comunicativo de nuestro lenguaje corporal.
Kelly también ha encontrado pruebas de que a la gente le gustan más los profesores que utilizan movimientos de los brazos y de las manos para dar énfasis.
Pero el movimiento puede lograr mucho más que mejorar la popularidad de un profesor.
Hay estudios que demuestran que los niños pequeños aprenden más si el profesor utiliza gestos al explicar un concepto.
Además, Susan Wagner Cook, una psicóloga de la Universidad de Iowa, ha descubierto que los niños comprenden conceptos nuevos de manera más efectiva si se les enseña a imitar y repetir los gestos que usa su profesor, y que las lecciones con palabras y gestos duran más en la memoria de los alumnos que las que solo incluyen palabras.

Ayuda tecnológica

Hay un lugar para la tecnología en todo esto, especialmente con el ascenso de dispositivos de reconocimiento gestual como el Nintendo Wii, el complemento Kinect de Microsoft para Xbox y las tabletas con pantalla táctil.
Un grupo de investigadores de la Universidad de Berkeley, en California, convirtió dos mandos para videojuegos Wiimote en un dispositivo que ayuda a los niños a visualizar tasas de equivalencia. Por ejemplo, para comprender cómo, si una planta crece el doble de rápido que la otra, la diferencia entre sus respectivas alturas aumenta con el tiempo.
Este concepto puede resultar difícil de comprender para los niños.
Niños contentos
Cuando se les pide que utilicen las manos para representar las distintas tasas de crecimiento, algunos alumnos colocarán una mano ligeramente más alta que la otra, pero luego irán elevando las dos a la misma velocidad.
El dispositivo creado por el equipo de Berkeley proporciona comentarios instantáneos y específicos para los niños, ayudándolos a que los gestos de sus manos representen correctamente lo que ocurriría a medida que crezcan las dos plantas.
Después, hasta los alumnos con dificultades son capaces de explicar con palabras que realmente entienden por qué mover las manos a diferentes velocidades es la respuesta correcta..
El sensor Kinect también se está usando en estudios para ayudar a los niños a aprender a distribuir números de forma más precisa en un espacio físico: una habilidad simple, pero fundamental para la comprensión matemática.
La mayoría de la gente sabría, por ejemplo, que debe colocar el número 50 exactamente en la mitad de una línea con un 0 en un extremo y un 100 en el otro.
Un grupo de investigadores de la Universidad Eberhard Karls de Tübingen, Alemania, descubrió que los niños de siete años eran capaces de colocar los números en esa línea con mayor precisión si se les permitía caminar a lo largo de la línea situada en el suelo (con sus movimientos capturados y analizados por el sensor Kinect) que si usaban un ratón para utilizar una representación de la línea en una pantalla.
Manches ha empezado a explorar si Kinect ofrece una forma de reimaginar los clásicos bloques infantiles.
La tecnología permite que los niños agarren y manipulen bloques virtuales en la pantalla usando los mismos gestos que usarían para jugar con los bloques reales, pero los bloques virtuales ofrecen nuevas posibilidades, como cambiar de color al ser separados en unidades menores, lo que proporciona ideas frescas a los niños sobre cómo se pueden subdividir los números.

Más gestos

A la luz de todo esto, resulta tentador concluir que los profesores y sus alumnos deberían ponerse a saltar o a girar los brazos como aspas de molino durante las lecciones.
No obstante, Manches recomienda cautela.
El problema es que la ciencia todavía no ha descifrado exactamente cómo funciona la relación entre cuerpo y mente.
Niño en una bici
¿Por qué no olvidamos nunca cómo andar en bicicleta?
"No se puede pasar a la fase de predicción e intervención demasiado pronto", afirma.
Eso no quiere decir que no haya teorías sobre lo que ocurre, especialmente cuando se trata de entender por qué los gestos ayudan a almacenar información en la mente de forma más duradera, explica Cook.
Las lecciones que aprendemos en la escuela suelen exigir memoria declarativa, es decir, datos que somos capaces de recordar o "recitar" conscientemente en una fecha posterior.
Pero algunos de nuestros recuerdos son no declarativos: cosas que somos capaces de recordar sin poder explicar por qué.
El ejemplo clásico es que nunca se olvida por completo cómo montar en bicicleta.
Los movimientos físicos parecen ser especialmente adecuados para crear recuerdos no declarativos, por lo que, al gesticular a la vez que se habla, hacemos que nuestro cerebro cree dos recuerdos independientes de un acontecimiento, mejorando las posibilidades de recordarlo posteriormente.
Aunque investigadores como Manches y Cook siguen siendo reticentes a fijar directrices prescriptivas para los profesores, su cautela comienza a disminuir.
"Hace cinco años podría haber dicho que darles instrucciones a los profesores basándose en estas investigaciones podría resultar perjudicial", afirma Cook.
Hoy le preocupa menos esa posibilidad, en parte porque ninguno de sus estudios hasta la fecha ha revelado ningún efecto secundario negativo.
"En todos los estudios en los que hemos puesto a prueba la importancia de los gestos, hemos descubierto que funcionan", asegura.
"Incluso en entornos experimentales en los que pensamos que los gestos no funcionarían".


lunes, 7 de abril de 2014

The National Center for Teaching Thinking en España

http://www.nctt.es/


El Centro Nacional para la Enseñanza del Pensamiento (en Inglés: The National Center for Teaching Thinking) es una organización educativa radicada en Massachusetts (Estados Unidos) y concebida y dirigida por el Dr. Robert Swartz, profesor emérito en la Universidad de Massachusetts y filósofo de formación, que cuenta con una prestigiosa trayectoria profesional en el ámbito de la pedagogía y el estudio del Aprendizaje Basado en el Pensamiento.
El centro ofrece programas, cursos y materiales relacionados con la enseñanza de destrezas del Pensamiento proponiendo una metodología que “integra” este aprendizaje en la enseñanza de los contenidos del currículo.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Son las matemáticas

Son las matemáticas, estúpido

La economía del conocimiento exige una educación sustentada en tres fundamentos: un nivel avanzado en matemática y estadística, una capacidad elevada para escribir un argumento y un nivel avanzado de inglés

Las elecciones americanas han tenido un ganador inesperado: los modelos estadísticos. Ya en las elecciones de 2008, un bloguero llamado Nate Silver consiguió una leal audiencia desde su blog a base de predicar el evangelio del rigor, la calma y el análisis de los pronósticos electorales por encima de las opiniones basadas en la “intuición” y el “instinto”. Llegado el momento de la elección, su modelo estadístico, que combinaba todos los datos de encuestas existentes para producir un resultado electoral Estado a Estado, consiguió un éxito enorme al predecir los resultados en todos los Estados menos uno. Tras este éxito, el New York Timesle compró el blog y lo instaló en su primera página en Internet durante esta campaña de 2012.
El análisis que ha llevado a cabo Nate Silver en este ciclo ha sido espectacular por lo razonable, valiente, y al final, correcto. Desde hace muchos meses predecía su modelo estadístico una clara, aunque ajustada, victoria de Obama en el Colegio Electoral. Su argumento básico era que lo importante no era la intención de voto nacional (empatada prácticamente), sino la de los Estados, ya que son estos los que participaban en el Colegio Electoral; que había muchas encuestas estatales en los Estados clave (Ohio, sobre todo); y que todas casi sin excepción predecían victorias ajustadas de Obama. Cada encuesta daba una victoria dentro del margen de error, pero cuando se combinaban todas correctamente y se computaba su impacto en el colegio electoral, se llegaba a una predicción con un alto grado de confianza.
Desde hace meses, un modelo estadístico predecía una clara victoria de Obama
Enfurecida, y convencida de que estas elecciones las tenía ganadas, el ala más dura del partido republicano emprendió un durísimo ataque contra Silver, acusándole de ser un manipulador, ocultar los datos, no entender las encuestas, tener una fórmula compleja, tener una fórmula trivialmente sencilla, etcétera. Apoyando estos ataques se encontraban muchos “opinadores profesionales” de izquierda y derecha, acostumbrados a interpretar tendencias desde su sillón, y que veían en peligro su posición ante los avances de este amateur (y muchos otros que seguían tras sus pasos).
Nate Silver respondió siempre a estos ataques con calma, explicando las matemáticas en los términos más sencillos, aclarando lo que sus datos querían y no querían decir e insistiendo en que no era la carrera justita y ajustada hasta el final que los vendedores de periódicos y los republicanos “duros” querían ver, sino que caminábamos hacia una victoria clara de Obama. Sus discusiones entraban en detalle en asuntos como la correlación entre los movimientos de los distintos Estados, la predictibilidad de la participación, la fiabilidad de diferentes tipos de encuesta. Sus enemigos demostraban continuamente su completa ignorancia de los conceptos estadísticos más básicos, en particular la diferencia entre el tamaño del margen de victoria (un par de puntos) y el que este margen sea o no estadísticamente significativo.
El resultado electoral supuso una victoria para Silver aún mayor que la de 2008. No solo acertó el ganador y su margen, sino también el resultado en todos y cada uno de los Estados. Y siempre, eso sí, insistiendo con humildad en que no tenía ningún mérito, que lo único que hacía era fiarse de los datos y no de su instinto.
Debemos exigir a los Gobiernos que mantengan por encima de todo la inversión en educación
La victoria de Silver es una anécdota, sí. Pero como en el caso de la evaluación cuantitativa de los jugadores de baseball que describe el periodista Michael Lewis en Moneyball (y que es ahora una película de éxito), refleja la victoria de un mundo nuevo, en el que los que son capaces de entender, interpretar y analizar la información derrotan a los especuladores de salón que no saben leer los datos, pero que saben enrollarse como las persianas sobre todo lo que está bajo el sol. Un mundo en el que gana el argumento no el que más cobra, el más prestigioso, o el jefe, sino cualquiera (incluido el más bajo en la jerarquía o el más joven) que sea capaz de hacer el mejor argumento basado en la evidencia empírica.
La revolución que ya ha tenido lugar en la toma de decisiones en finanzas, en baseball, en marketing (con el análisis masivo de bases de datos de compra) y en la política presidencial americana llegará poco a poco a todas las áreas del conocimiento. Y para beneficiarse de ella, habrá que tener un buen conocimiento de estadística y de matemáticas. Y es que las matemáticas no son solo, como dijo Galileo, el lenguaje en el que Dios escribió el universo, sino que son el lenguaje de los datos y la información en la que estamos inundados. 
Sin entender modelos matemáticos sencillos, lo que estos pueden predecir y lo que no, los supuestos que requieren, la confianza que merecen, es prácticamente imposible participar activamente en campos aparentemente tan poco matemáticos como la biología, la economía, las finanzas, la contabilidad, la sociología, la ciencia climática, la ciencia política, la medicina (¿cuál es la probabilidad de curación en este caso con quimio, con radio o con cirugía?, ¿de qué depende esta probabilidad?), o elmarketing.
Nuestros hijos vivirán en este mundo rico en datos, en el que los trabajos manuales bien pagados habrán desaparecido prácticamente, sustituidos por los robots, y en el que la habilidad principal necesaria para ganarse bien la vida será saber manejar datos, información, símbolos, e ideas. Las máquinas no se manipularán con las manos, sino con un teclado, y los maquinistas tendrán que saber programar. El valor añadido en los procesos productivos estará antes de la fabricación (I+D) y después de esta (servicios), no en la fabricación misma. Las decisiones no se tomarán a partir de intuiciones e instintos, sino a partir de una lectura correcta de la evidencia.
Los que entienden, interpretan y analizan la información derrotan a los especuladores de salón
Es sorprendente en este sentido que los españoles acepten sin rechistar la estafa que supone la enseñanza secundaria y universitaria que se imparte en demasiados lugares en España, plagada de profesores que imaginan que enseñar consiste en sentarse en una silla a dictar apuntes (¿no conocerán quizás la moderna invención de la fotocopiadora, la impresora, y el correo electrónico?). 
El debate sobre enseñanza se centra siempre, en cada uno de los interminables procesos de “reforma” en si clase de religión sí o clase no; y si formación del espíritu nacional español, o mejor espíritu nacional catalán o cántabro. Y podemos estar seguros de que los padres protestarán contra cualquier incidente con la comida, que se echarán a la calle ante cualquier subida de tasas, o fallo en la limpieza de las clases.
Pero estamos por escuchar la primera protesta porque a los niños no se les exige suficiente, porque las clases son demasiado blandas, rutinarias, y memorísticas. Estamos por escuchar la primera protesta porque los chicos salen del colegio, con 16 o con 18 años, sin haber adquirido los tres fundamentos claves necesarios para salir adelante en la economía de conocimiento: un nivel avanzado de confianza en el uso de las matemáticas y la estadística; una capacidad elevada para escribir un argumento, no solo correcto gramaticalmente, sino razonado con claridad y convicción; y un nivel avanzado de inglés
No nos engañemos, sin haber adquirido estos tres fundamentos básicos para participar en la economía del conocimiento, es como si los niños no hubieran pisado la escuela desde los 14 años. Y conseguir esta prioridad requiere no solo que los padres se involucren mucho más y que los colegios exijan mucho más, sino también que el modelo educativo cambie, y que exijamos a los Gobiernos, del signo que sea, que sacrifiquen primero el gasto en cualquiera de los otros dos pilares del Estado de bienestar, sanidad y pensiones, si es estrictamente necesario, pero que mantengan por encima de todo la inversión en capital humano, en educación, absolutamente necesaria para asegurar el futuro del país.

martes, 18 de febrero de 2014

Crean un videojuego para mejorar el aprendizaje del inglés

Es una iniciativa del Departamento de Estado de EE.UU. que se vale de Internet y el 3D para este proyecto

http://traceeffects.state.gov/



La idea es interactuar y resolver rompecabezas en un mundo virtual,con una gran cantidad de personajes que hablan en inglés
Durante el juego, los estudiantes deberán viajar a través de Estados Unidos, visitando lugares culturales y representativos del país.
El personaje principal es Trace, un universitario que ha viajado desde el año 2045 al presente. Para llegar a casa, deberá completar una misión que cambiará para mejor el futuro. Tiene que ayudar a seis jóvenes a realizar actividades interesantes causando un efecto positivo en el futuro.
El juego está pensado para jóvenes de 12 a 16 años.