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sábado, 2 de junio de 2018

El impacto de mantener el orden en clase es enorme - Tom Bennett

El 'profesor disciplina': "El impacto de mantener el orden en clase es enorme"

Tom Bennett, experto británico en Educación, defiende la importancia del buen comportamiento para mejorar el rendimiento escolar y alcanzar la justicia social

"En Educación, muchas decisiones se toman por instinto y se basan en la ideología de quien esté a cargo en ese momento", dice el fundador de la organización ResearchEd

La disciplina escolar como arma de justicia social

Tom Bennett es uno de los expertos más reputados de Europa en Educación.Tras redactar un informe sobre la importancia de la disciplina en los centros educativos por encargo del Gobierno británico, se lanzó a fundar ResearchEd, una organización que celebra conferencias por todo el mundo sobre análisis científicos de métodos de aprendizaje, en los que se cuestionan mantras y actitudes muy en boga últimamente.

¿Por qué tiene tanto éxito someter las prácticas educativas a pruebas científicas?

Tenía que pasar. Desde hace décadas, las decisiones se tomaban por instinto, sin tener mucha idea de cómo iban a ser de útiles, y se basaban en la ideología de quien estuviera a cargo en ese momento. En definitiva, un desperdicio. Es enseñanza popular: vas tirando, pero es como la medicina popular, llena de supersticiones y de tradiciones sin fundamento. Eso no basta para una profesión y menos una tan importante como ser profesor. Así que fundé ResearchEd como una manera de acabar con mitos y de elevar la investigación sobre profesores y métodos.

La educación se mueve como por modas, como la pizarra interactiva. ¿Qué ha sido la gran profecía que nunca va a pasar?

Hay tantas...La mayoría de la gente en la educación tiene buenas intenciones. Es verdad que no pretenden ser un timo. Pero hay muchas cosas en las que creemos y que son basura. Por ejemplo, la tecnología ofrece grandes promesas y pocos resultados. Y, peor, caro. Las pizarras digitales y las tabletas han sido un error muy costoso.

¿Cuáles son los mantras actuales que le dan más miedo? ¿Quizá "No necesitamos conocimiento ahora que tenemos Google", ¿ O "estamos educando para trabajos que no existen"?

¿Cuánto tiempo tiene? Una ubicua y peligrosa es que los niños aprenden mejor en grupo. El trabajo en equipo ha sido promovido como una de las estrategias favoritas de enseñar, pero hay un océano de pruebas que dicen que puede ser una mala manera de enseñar, a menudo.

Otra es "deberíamos centrarnos en las habilidades por encima del contenido". Es muy vacua. De nuevo, la evidencia sugiere que llegar a dominar el contenido es esencial para el automatismo, la fluidez, el recuerdo, para la comprensión y por último para la creatividad. Así que los currículos escolares se deberían centrar en temarios ricos en conocimiento y saber que las habilidades ocurren como efecto de eso de manera más eficaz.

En España hay quejas sobre el enorme tiempo que se pasan los niños con los deberes por la tarde. No sé qué evidencia hay sobre la eficacia.

Hay deberes que son más o menos útiles. Por ejemplo, poner muchos deberes porque sí no me parece bien, o porque lo diga el colegio o porque los padres quieran. La investigación indica que tienen poco impacto en los niños más pequeños y más en los mayores; que leer es bueno en todas las edades; que practicar ejercicios tiene más impacto en el aprendizaje si ya saben cómo hacerlo.

¿Cómo de importante es la vocación para ser profesor? ¿Se puede llegar a ser buen profesor si sólo llegaste para ganarte la vida, no porque te encantara enseñar?

Lo que es importante es que te guste la asignatura, trabajar con gente joven y estar preparado para pruebas duras y para disfrutar de los resultados.

Es peligroso romantizar el trabajo, porque eso lleva a la superstición de que unos han nacido para eso y otros no. Y eso permite que se les explote, tratándolos como ángeles urbanos que deben estar dispuestos a todo tipo de sacrificios. Eso es tratar a los profesores como combustible, no como profesionales humanos.

Fue el responsable nacional sobre un informe sobre la disciplina y lo ve como un asunto de justicia social, ¿cómo?

Porque hay un problema en la educación: los profesores no están bien preparados para mantener la conducta en clase de tal manera que se pueda aprender. Y los directores de colegios e instituto empiezan sabiendo muy poco de sistemas de comportamiento. Es un escándalo que estas habilidades se pasen tan por alto. El impacto es enorme. Hay niños perdiendo una hora de clase al día por lo mal que se portan en clase, un día a la semana, un año cada cinco. Qué robo se permitiría a ese nivel. Y entendemos que los mejores colegios y profesores saben cómo mantener un orden donde los niños están seguros, pueden aprender, debatir y florecer.

¿Cómo?

Que los profesores se sientan respetados y apoyados y se quedan en la profesión. Que los padres están seguros de que sus hijos lo van a hacer bien por el colegio y no a pesar del colegio. No culpo a los colegios. Culpo a todo el sistema. Y por eso es un asunto de justicia social, porque los niños que están muy atrás en el sistema social son justo los que más necesitan las oportunidades de la educación. El informe ha pasado a ser un programa de entrenamiento que el gobierno está llevando a cientos de colegios del país en las áreas donde más se necesita

Hay que guiarse por las pruebas científicas, pero puede ser distinta en un colegio que selecciona alumnos en la zona más pija de Londres que en un colegio público del Norte de Inglaterra, ¿no?

Si lo que quiere decir es si importa el contexto, absolutamente.

¿Cuánto depende del sistema y cuánto del ambiente? 

Un hospital en zona de guerra tiene que tener distintos especialistas a un hospital tranquilo de una zona rural rica. Y la riqueza es muy importante es términos de capital cultural, vocabulario, tasas de analfabetismo y actúa como apoyo para saber más.

¿Qué hacer cuando hay datos contradictorios? Separar por niveles, por ejemplo.

La estadística sugiere que lo que marca la diferencia no es tanto el colegio como el tipo de niños que van allí. Y entiendo por qué los padres quieren que sus hijos vayan allí porque la presión del grupo importa mucho en el comportamiento.

¿Cómo es de importante la transparencia en la actuación de los colegios?

Es indispensable que haya evaluaciones nacionales para ver esto. Qué hacer luego con los colegios y los resultados es un tema más complejo. Necesitas más datos para entender lo que ocurre en un colegio.

Ha escrito que es un error pensar en la calidad de la educación sólo en términos de inversión. El PSOE en España ha abandonado un pacto educativo porque no había un compromiso de presupuesto

La mayoría de los países han cometido ese error, pensar que todo es cuestión de presupuesto y pensar luego en qué gastarlo.

¿Se ha convertido la OCDE, con PISA, en una especie de inspección internacional de los sistemas?

Creo que rápidamente se está convirtiendo en algo que está haciendo daño en la educación y los países, colegios y profesores deberían tratar sus pronunciamientos con cierta precaución.

Fuente: http://www.elmundo.es/papel/lideres/2018/06/02/5b11339d46163f32358b4594.html

domingo, 6 de marzo de 2016

No es mejor profe el que más suspende


Fotograma del documental 'Profes'.

Los docentes tienen que abanderar la transformación de la universidad, donde el alumno debe adquirir protagonismo y decidir sobre el método, la evaluación y los resultados

Existe una norma invisible que dice que el mejor profesor es el que más suspende. Y nada más lejos de la realidad. ¿Podríamos imaginar que el mejor médico fuese el que más pacientes llevase a la tumba? Es una reflexión de la profesora de la Universidad Complutense María Acaso, que define al buen maestro como aquel intelectual que es capaz de transformar la Universidad a través de la creación de conocimiento crítico.

Sin embargo, lo que se ve actualmente en la Academia, se queja, “no es a intelectuales. Porque no se investiga más que para conseguir ascensos”. En opinión de la también coordinadora de la Escuela de Educación Disruptiva de Telefónica, este problema se corregiría impidiendo que los profesores trabajen en la misma Facultad en la que han cursado su doctorado, eligiendo a los docentes realmente por su currículo y evaluando su labor. Es decir, rompiendo la endogamia de la Universidad.

“El problema de la educación española no ha sido de presupuesto, sino de gestión”, sostiene José Antonio Marina, catedrático de Filosofía, autor del Libro Blanco de la profesión docente, quien cree que tenemos un sistema mediocre y estancado y donde la mayor parte de las reformas educativas acometidas han fracasado, entre otras cosas debido a la resistencia interna a los cambios. “Mientras no se convenza al sistema de que hay que cambiarlo porque tenemos una escuela mediocre y porque el ritmo de aprendizaje se debe acompasar con el ritmo de cambio de la sociedad…, no se dará esa transformación. Debemos convencer a los profesores de que hay que hacerla y de que se puede”, afirmaba Marina en una jornada sobre políticas educativas organizada por la Fundación Ciudadanía y Valores.

“Innovar es incentivar la participación del alumno, la responsabilidad compartida”, dice la profesora María Acaso

“Nuestro modelo está centrado en la reproducción del conocimiento. En el profesor. Y el conocimiento no está solo en el profesor. Habría que ir a una escuela desarrolladora del talento, en la que el protagonismo lo tenga el alumno”, sostiene Javier Tourón, vicerrector de Innovación de la Universidad Internacional de La Rioja. Tourón se lamenta de la inutilidad del currículo cerrado y cree que “hay que dejar que la gente haga lo que quiera”.

Precisamente esa es la principal consigna de los docentes que están intentando llevar la transformación a sus aulas. Que están innovando en sus clases. Y hay que tener en cuenta que el impacto de un profesor sobre sus alumnos es nada menos que de 53 puntos sobre 100, según un estudio de McKinsey. “Innovar es incentivar la participación del estudiante, desarrollar el trabajo colaborativo, que es el que están pidiendo las empresas, la corresponsabilidad”, explica María Acaso. “También es cambiar el sistema de evaluación, los espacios del aula para hacerlos menos individualistas y los contenidos para trabajar en una comunidad de aprendizaje en vez de que el profesor sea el único poseedor del conocimiento”, continúa Acaso. Y, por supuesto, hace falta conocer al alumno. Unas aulas de 30 estudiantes, como las suyas, facilitan el diálogo.

Aunque el Espacio Europeo de Educación Superior ha provocado cambios en la docencia, indica Jesús Manso, profesor de Políticas Educativas de la Universidad Autónoma de Madrid, aún queda mucho por hacer para que la Universidad se desprenda de la pedagogía tradicional. “El enfoque por competencias profesionales que ha traído Europa no se puede abordar con las metodologías tradicionales”, opina, “sino introduciendo métodos como el role-playing [simulación de una situación real] y otros sistemas de aprendizaje activo mediante los cuales los alumnos son dueños de su propio proceso educativo”. La clave es tener en cuenta los intereses de los estudiantes, dice Manso, pese a que sean un número más elevado del que debería para mejorar su aprendizaje. Su número idóneo, 35. El real, 70.

Junto a la participación como ingrediente básico para la innovación en las aulas, hay otra palabra mágica que acompaña siempre a un buen docente, según todos los expertos consultados: profesionalidad. Más allá de la vocación que Carmen Pellicer, directora de la Fundación Trilema, considera fundamental. Y esta profesionalidad se consigue mediante el aprendizaje constante del profesor y a través de la evaluación de su desempeño. Pellicer cree que para cambiar la situación actual se deben localizar las buenas prácticas de la universidad para extrapolarlas al resto de los centros, trabajar por proyectos para que el alumno se sienta implicado con ellos y vea la eficacia de su trabajo, y evaluar la consecución de resultados de los docentes.

“El problema de la educación en España no ha sido de presupuesto, sino de gestión”, sostiene José Antonio Marina

Así se refleja en el documental Profes, impulsado por la Fundación Trilema para demostrar que otra educación es posible gracias a profesores innovadores y comprometidos que logran implicar a los alumnos. Tanto como para que quieran ir a clase en sus días libres. “Generar un aprendizaje conjunto es otra de las claves de la innovación docente”, dice Manso.

“La educación transforma la inteligencia en talento. Y en la Universidad no se habla de talento. Está más preocupada por él la empresa que la Universidad, porque aprender más rápido que sus competidores es lo único que le garantiza la viabilidad. Estamos en la sociedad del aprendizaje, por eso tenemos que introducir en el currículo educativo las habilidades del siglo XXI, las habilidades no cognitivas”, opina José Antonio Marina.

Empecemos

“Si tenemos problemas de gestión, un currículo espantoso y con cada reforma empeoran; si sabemos que la unidad de medición es el cambio y sabemos que es el momento de realizar ese cambio y que cientos de miles de profesores desean incorporarse a él, ¿por qué vamos a fracasar en el cambio?”, se preguntaba retóricamente Alfonso González Hermoso de Mendoza, presidente de la Asociación Educación Abierta. Empecemos.

Fuente:
http://economia.elpais.com/economia/2016/03/02/actualidad/1456932345_665016.html

miércoles, 19 de febrero de 2014

Son las matemáticas

Son las matemáticas, estúpido

La economía del conocimiento exige una educación sustentada en tres fundamentos: un nivel avanzado en matemática y estadística, una capacidad elevada para escribir un argumento y un nivel avanzado de inglés

Las elecciones americanas han tenido un ganador inesperado: los modelos estadísticos. Ya en las elecciones de 2008, un bloguero llamado Nate Silver consiguió una leal audiencia desde su blog a base de predicar el evangelio del rigor, la calma y el análisis de los pronósticos electorales por encima de las opiniones basadas en la “intuición” y el “instinto”. Llegado el momento de la elección, su modelo estadístico, que combinaba todos los datos de encuestas existentes para producir un resultado electoral Estado a Estado, consiguió un éxito enorme al predecir los resultados en todos los Estados menos uno. Tras este éxito, el New York Timesle compró el blog y lo instaló en su primera página en Internet durante esta campaña de 2012.
El análisis que ha llevado a cabo Nate Silver en este ciclo ha sido espectacular por lo razonable, valiente, y al final, correcto. Desde hace muchos meses predecía su modelo estadístico una clara, aunque ajustada, victoria de Obama en el Colegio Electoral. Su argumento básico era que lo importante no era la intención de voto nacional (empatada prácticamente), sino la de los Estados, ya que son estos los que participaban en el Colegio Electoral; que había muchas encuestas estatales en los Estados clave (Ohio, sobre todo); y que todas casi sin excepción predecían victorias ajustadas de Obama. Cada encuesta daba una victoria dentro del margen de error, pero cuando se combinaban todas correctamente y se computaba su impacto en el colegio electoral, se llegaba a una predicción con un alto grado de confianza.
Desde hace meses, un modelo estadístico predecía una clara victoria de Obama
Enfurecida, y convencida de que estas elecciones las tenía ganadas, el ala más dura del partido republicano emprendió un durísimo ataque contra Silver, acusándole de ser un manipulador, ocultar los datos, no entender las encuestas, tener una fórmula compleja, tener una fórmula trivialmente sencilla, etcétera. Apoyando estos ataques se encontraban muchos “opinadores profesionales” de izquierda y derecha, acostumbrados a interpretar tendencias desde su sillón, y que veían en peligro su posición ante los avances de este amateur (y muchos otros que seguían tras sus pasos).
Nate Silver respondió siempre a estos ataques con calma, explicando las matemáticas en los términos más sencillos, aclarando lo que sus datos querían y no querían decir e insistiendo en que no era la carrera justita y ajustada hasta el final que los vendedores de periódicos y los republicanos “duros” querían ver, sino que caminábamos hacia una victoria clara de Obama. Sus discusiones entraban en detalle en asuntos como la correlación entre los movimientos de los distintos Estados, la predictibilidad de la participación, la fiabilidad de diferentes tipos de encuesta. Sus enemigos demostraban continuamente su completa ignorancia de los conceptos estadísticos más básicos, en particular la diferencia entre el tamaño del margen de victoria (un par de puntos) y el que este margen sea o no estadísticamente significativo.
El resultado electoral supuso una victoria para Silver aún mayor que la de 2008. No solo acertó el ganador y su margen, sino también el resultado en todos y cada uno de los Estados. Y siempre, eso sí, insistiendo con humildad en que no tenía ningún mérito, que lo único que hacía era fiarse de los datos y no de su instinto.
Debemos exigir a los Gobiernos que mantengan por encima de todo la inversión en educación
La victoria de Silver es una anécdota, sí. Pero como en el caso de la evaluación cuantitativa de los jugadores de baseball que describe el periodista Michael Lewis en Moneyball (y que es ahora una película de éxito), refleja la victoria de un mundo nuevo, en el que los que son capaces de entender, interpretar y analizar la información derrotan a los especuladores de salón que no saben leer los datos, pero que saben enrollarse como las persianas sobre todo lo que está bajo el sol. Un mundo en el que gana el argumento no el que más cobra, el más prestigioso, o el jefe, sino cualquiera (incluido el más bajo en la jerarquía o el más joven) que sea capaz de hacer el mejor argumento basado en la evidencia empírica.
La revolución que ya ha tenido lugar en la toma de decisiones en finanzas, en baseball, en marketing (con el análisis masivo de bases de datos de compra) y en la política presidencial americana llegará poco a poco a todas las áreas del conocimiento. Y para beneficiarse de ella, habrá que tener un buen conocimiento de estadística y de matemáticas. Y es que las matemáticas no son solo, como dijo Galileo, el lenguaje en el que Dios escribió el universo, sino que son el lenguaje de los datos y la información en la que estamos inundados. 
Sin entender modelos matemáticos sencillos, lo que estos pueden predecir y lo que no, los supuestos que requieren, la confianza que merecen, es prácticamente imposible participar activamente en campos aparentemente tan poco matemáticos como la biología, la economía, las finanzas, la contabilidad, la sociología, la ciencia climática, la ciencia política, la medicina (¿cuál es la probabilidad de curación en este caso con quimio, con radio o con cirugía?, ¿de qué depende esta probabilidad?), o elmarketing.
Nuestros hijos vivirán en este mundo rico en datos, en el que los trabajos manuales bien pagados habrán desaparecido prácticamente, sustituidos por los robots, y en el que la habilidad principal necesaria para ganarse bien la vida será saber manejar datos, información, símbolos, e ideas. Las máquinas no se manipularán con las manos, sino con un teclado, y los maquinistas tendrán que saber programar. El valor añadido en los procesos productivos estará antes de la fabricación (I+D) y después de esta (servicios), no en la fabricación misma. Las decisiones no se tomarán a partir de intuiciones e instintos, sino a partir de una lectura correcta de la evidencia.
Los que entienden, interpretan y analizan la información derrotan a los especuladores de salón
Es sorprendente en este sentido que los españoles acepten sin rechistar la estafa que supone la enseñanza secundaria y universitaria que se imparte en demasiados lugares en España, plagada de profesores que imaginan que enseñar consiste en sentarse en una silla a dictar apuntes (¿no conocerán quizás la moderna invención de la fotocopiadora, la impresora, y el correo electrónico?). 
El debate sobre enseñanza se centra siempre, en cada uno de los interminables procesos de “reforma” en si clase de religión sí o clase no; y si formación del espíritu nacional español, o mejor espíritu nacional catalán o cántabro. Y podemos estar seguros de que los padres protestarán contra cualquier incidente con la comida, que se echarán a la calle ante cualquier subida de tasas, o fallo en la limpieza de las clases.
Pero estamos por escuchar la primera protesta porque a los niños no se les exige suficiente, porque las clases son demasiado blandas, rutinarias, y memorísticas. Estamos por escuchar la primera protesta porque los chicos salen del colegio, con 16 o con 18 años, sin haber adquirido los tres fundamentos claves necesarios para salir adelante en la economía de conocimiento: un nivel avanzado de confianza en el uso de las matemáticas y la estadística; una capacidad elevada para escribir un argumento, no solo correcto gramaticalmente, sino razonado con claridad y convicción; y un nivel avanzado de inglés. 
No nos engañemos, sin haber adquirido estos tres fundamentos básicos para participar en la economía del conocimiento, es como si los niños no hubieran pisado la escuela desde los 14 años. Y conseguir esta prioridad requiere no solo que los padres se involucren mucho más y que los colegios exijan mucho más, sino también que el modelo educativo cambie, y que exijamos a los Gobiernos, del signo que sea, que sacrifiquen primero el gasto en cualquiera de los otros dos pilares del Estado de bienestar, sanidad y pensiones, si es estrictamente necesario, pero que mantengan por encima de todo la inversión en capital humano, en educación, absolutamente necesaria para asegurar el futuro del país.