miércoles, 19 de febrero de 2014

Son las matemáticas

Son las matemáticas, estúpido

La economía del conocimiento exige una educación sustentada en tres fundamentos: un nivel avanzado en matemática y estadística, una capacidad elevada para escribir un argumento y un nivel avanzado de inglés

Las elecciones americanas han tenido un ganador inesperado: los modelos estadísticos. Ya en las elecciones de 2008, un bloguero llamado Nate Silver consiguió una leal audiencia desde su blog a base de predicar el evangelio del rigor, la calma y el análisis de los pronósticos electorales por encima de las opiniones basadas en la “intuición” y el “instinto”. Llegado el momento de la elección, su modelo estadístico, que combinaba todos los datos de encuestas existentes para producir un resultado electoral Estado a Estado, consiguió un éxito enorme al predecir los resultados en todos los Estados menos uno. Tras este éxito, el New York Timesle compró el blog y lo instaló en su primera página en Internet durante esta campaña de 2012.
El análisis que ha llevado a cabo Nate Silver en este ciclo ha sido espectacular por lo razonable, valiente, y al final, correcto. Desde hace muchos meses predecía su modelo estadístico una clara, aunque ajustada, victoria de Obama en el Colegio Electoral. Su argumento básico era que lo importante no era la intención de voto nacional (empatada prácticamente), sino la de los Estados, ya que son estos los que participaban en el Colegio Electoral; que había muchas encuestas estatales en los Estados clave (Ohio, sobre todo); y que todas casi sin excepción predecían victorias ajustadas de Obama. Cada encuesta daba una victoria dentro del margen de error, pero cuando se combinaban todas correctamente y se computaba su impacto en el colegio electoral, se llegaba a una predicción con un alto grado de confianza.
Desde hace meses, un modelo estadístico predecía una clara victoria de Obama
Enfurecida, y convencida de que estas elecciones las tenía ganadas, el ala más dura del partido republicano emprendió un durísimo ataque contra Silver, acusándole de ser un manipulador, ocultar los datos, no entender las encuestas, tener una fórmula compleja, tener una fórmula trivialmente sencilla, etcétera. Apoyando estos ataques se encontraban muchos “opinadores profesionales” de izquierda y derecha, acostumbrados a interpretar tendencias desde su sillón, y que veían en peligro su posición ante los avances de este amateur (y muchos otros que seguían tras sus pasos).
Nate Silver respondió siempre a estos ataques con calma, explicando las matemáticas en los términos más sencillos, aclarando lo que sus datos querían y no querían decir e insistiendo en que no era la carrera justita y ajustada hasta el final que los vendedores de periódicos y los republicanos “duros” querían ver, sino que caminábamos hacia una victoria clara de Obama. Sus discusiones entraban en detalle en asuntos como la correlación entre los movimientos de los distintos Estados, la predictibilidad de la participación, la fiabilidad de diferentes tipos de encuesta. Sus enemigos demostraban continuamente su completa ignorancia de los conceptos estadísticos más básicos, en particular la diferencia entre el tamaño del margen de victoria (un par de puntos) y el que este margen sea o no estadísticamente significativo.
El resultado electoral supuso una victoria para Silver aún mayor que la de 2008. No solo acertó el ganador y su margen, sino también el resultado en todos y cada uno de los Estados. Y siempre, eso sí, insistiendo con humildad en que no tenía ningún mérito, que lo único que hacía era fiarse de los datos y no de su instinto.
Debemos exigir a los Gobiernos que mantengan por encima de todo la inversión en educación
La victoria de Silver es una anécdota, sí. Pero como en el caso de la evaluación cuantitativa de los jugadores de baseball que describe el periodista Michael Lewis en Moneyball (y que es ahora una película de éxito), refleja la victoria de un mundo nuevo, en el que los que son capaces de entender, interpretar y analizar la información derrotan a los especuladores de salón que no saben leer los datos, pero que saben enrollarse como las persianas sobre todo lo que está bajo el sol. Un mundo en el que gana el argumento no el que más cobra, el más prestigioso, o el jefe, sino cualquiera (incluido el más bajo en la jerarquía o el más joven) que sea capaz de hacer el mejor argumento basado en la evidencia empírica.
La revolución que ya ha tenido lugar en la toma de decisiones en finanzas, en baseball, en marketing (con el análisis masivo de bases de datos de compra) y en la política presidencial americana llegará poco a poco a todas las áreas del conocimiento. Y para beneficiarse de ella, habrá que tener un buen conocimiento de estadística y de matemáticas. Y es que las matemáticas no son solo, como dijo Galileo, el lenguaje en el que Dios escribió el universo, sino que son el lenguaje de los datos y la información en la que estamos inundados. 
Sin entender modelos matemáticos sencillos, lo que estos pueden predecir y lo que no, los supuestos que requieren, la confianza que merecen, es prácticamente imposible participar activamente en campos aparentemente tan poco matemáticos como la biología, la economía, las finanzas, la contabilidad, la sociología, la ciencia climática, la ciencia política, la medicina (¿cuál es la probabilidad de curación en este caso con quimio, con radio o con cirugía?, ¿de qué depende esta probabilidad?), o elmarketing.
Nuestros hijos vivirán en este mundo rico en datos, en el que los trabajos manuales bien pagados habrán desaparecido prácticamente, sustituidos por los robots, y en el que la habilidad principal necesaria para ganarse bien la vida será saber manejar datos, información, símbolos, e ideas. Las máquinas no se manipularán con las manos, sino con un teclado, y los maquinistas tendrán que saber programar. El valor añadido en los procesos productivos estará antes de la fabricación (I+D) y después de esta (servicios), no en la fabricación misma. Las decisiones no se tomarán a partir de intuiciones e instintos, sino a partir de una lectura correcta de la evidencia.
Los que entienden, interpretan y analizan la información derrotan a los especuladores de salón
Es sorprendente en este sentido que los españoles acepten sin rechistar la estafa que supone la enseñanza secundaria y universitaria que se imparte en demasiados lugares en España, plagada de profesores que imaginan que enseñar consiste en sentarse en una silla a dictar apuntes (¿no conocerán quizás la moderna invención de la fotocopiadora, la impresora, y el correo electrónico?). 
El debate sobre enseñanza se centra siempre, en cada uno de los interminables procesos de “reforma” en si clase de religión sí o clase no; y si formación del espíritu nacional español, o mejor espíritu nacional catalán o cántabro. Y podemos estar seguros de que los padres protestarán contra cualquier incidente con la comida, que se echarán a la calle ante cualquier subida de tasas, o fallo en la limpieza de las clases.
Pero estamos por escuchar la primera protesta porque a los niños no se les exige suficiente, porque las clases son demasiado blandas, rutinarias, y memorísticas. Estamos por escuchar la primera protesta porque los chicos salen del colegio, con 16 o con 18 años, sin haber adquirido los tres fundamentos claves necesarios para salir adelante en la economía de conocimiento: un nivel avanzado de confianza en el uso de las matemáticas y la estadística; una capacidad elevada para escribir un argumento, no solo correcto gramaticalmente, sino razonado con claridad y convicción; y un nivel avanzado de inglés
No nos engañemos, sin haber adquirido estos tres fundamentos básicos para participar en la economía del conocimiento, es como si los niños no hubieran pisado la escuela desde los 14 años. Y conseguir esta prioridad requiere no solo que los padres se involucren mucho más y que los colegios exijan mucho más, sino también que el modelo educativo cambie, y que exijamos a los Gobiernos, del signo que sea, que sacrifiquen primero el gasto en cualquiera de los otros dos pilares del Estado de bienestar, sanidad y pensiones, si es estrictamente necesario, pero que mantengan por encima de todo la inversión en capital humano, en educación, absolutamente necesaria para asegurar el futuro del país.

martes, 18 de febrero de 2014

Crean un videojuego para mejorar el aprendizaje del inglés

Es una iniciativa del Departamento de Estado de EE.UU. que se vale de Internet y el 3D para este proyecto

http://traceeffects.state.gov/



La idea es interactuar y resolver rompecabezas en un mundo virtual,con una gran cantidad de personajes que hablan en inglés
Durante el juego, los estudiantes deberán viajar a través de Estados Unidos, visitando lugares culturales y representativos del país.
El personaje principal es Trace, un universitario que ha viajado desde el año 2045 al presente. Para llegar a casa, deberá completar una misión que cambiará para mejor el futuro. Tiene que ayudar a seis jóvenes a realizar actividades interesantes causando un efecto positivo en el futuro.
El juego está pensado para jóvenes de 12 a 16 años.

viernes, 31 de enero de 2014

Investigar y exponer en Primaria

Investigar y preparar una conferencia en Primaria








5 consejos para ganar presencia en el aula

5 consejos para ganar presencia en el aula

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A la hora de enfrentarnos a una sesión lectiva, debemos tener muy en cuenta varios aspectos que pueden resultar determinantes para el buen desarrollo de la misma. En muchas ocasiones no somos conscientes de que, a través de pequeños detalles, seremos capaces de optimizar mucho mejor nuestras clases. Ganar en presencia es ganar en visibilidad y esta visibilidad se puede convertir en un elemento determinante para que podamos enseñar más y mejor a nuestros alumnos. Seguramente muchos de vosotros habréis oído en alguna ocasión la expresión docente invisible. Se trata de una expresión con una connotación negativa y que se asocia a aquellos docentes que son ignorados y, en ocasiones, ninguneados por los alumnos. Quiero pensar que ser un docente invisible no tiene por qué ver con el sexo, edad, experiencia o físico, por citar algunas cualidades.
De ahí que en este artículo quiera incidir en ciertos aspectos que nos pueden ayudar, y mucho, a ganar presencia y visibilidad en el aula. Son actuaciones que todos somos capaces de llevar a cabo y que pueden proporcionarnos grandes beneficios. No siempre somos conscientes de la importancia del lenguaje no verbal, del lenguaje que se transmite no por la palabra, sino a través de los gestos. De hecho, se dice que transmitimos más con el cuerpo que con la voz. Y dentro del lenguaje no verbal cobra vital importancia el lenguaje no verbal visual y gestual. Sobre este tipo de lenguaje no verbal me gustaría centrarme en este artículo.
¿Cómo podemos ganar presencia en el aula?
1. Colocación. La presencia en el aula está muy relacionada con la posición que ocupemos en la misma. En otros artículos ya me he referido a la importancia de la disposición de un docente para gestionar correctamente una sesión lectiva. En este sentido recomiendo la lectura de los artículos 5 posiciones básicas del profesor en el aula y 5 consejos para empezar con buen pie una clase. En ambos artículos incido en el hecho de que, para ganar presencia, debemos hacernos visibles a nuestros alumnos. En este sentido, recomiendo priorizar estar de pie el máximo tiempo que sea posible, en una posición centrada del aula, sobre todo al iniciar la clase, y realizar desplazamientos entre los pasillos que se crean en el aula. Normalmente la mesa y la silla del docente suele estar en una esquina del aula y esto hace que perdamos presencia y visibilidad. Creo que es fundamental que nos vean para que nos escuchen. Cuando haya pasado un tiempo de la sesión lectiva y no estemos enseñando, nuestra presencia no será tan determinante e incluso podemos pasar desapercibidos si vemos que en el aula hay un clima de trabajo y concentración. Al final de la sesión lectiva debemos recuperar otra vez la posición inicial central.
2. Mirada. Sé que en ocasiones enfrentarse a un grupo de alumnos puede resultar algo intimidatorio. También es cierto que no hay dos personas iguales y que de entre las personas o docentes los hay más introvertidos y más extrovertidos. Pero saber mirar a nuestros alumnos a los ojos es muy recomendable si lo que queremos es aumentar nuestra presencia en el aula. Cuando miramos a los ojos de los alumnos les estamos transmitiendo mucha información sin necesidad de pronunciar una sola palabra. Cuando sostenemos la mirada a un alumno le estamos diciendo, precisamente, que este alumno nos importa, que queremos escuchar, no oír, aquello que nos quiere transmitir. También le podemos mirar para indicarle algún tipo de conducta inapropiada o incluso con una mirada podemos conseguir que un alumno corrija una conducta disruptiva en el aula. No subestiméis nunca el valor de una mirada y aprovechadla para haceros ver.
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3. Cuerpo erguido. La información corporal que transmitimos a nuestros alumnos es un aspecto muy a tener en cuenta por lo que a ganar presencia en el aula se refiere. En este sentido me parece muy necesario mantener una posición erguida en todo momento. La información no verbal que recibe el alumno cuando estamos erguidos es la de predisposición para el trabajo, de vitalidad, de seguridad. Además, el mantener una postura erguida es un hábito muy saludable porque reduce el cansancio y la fatiga y, al tener el cuerpo una mayor uniformidad, mejora nuestra oxigenación. Hay que evitar, por tanto, caminar de forma cansina, con la espalda curvada, porque les transmitiremos a nuestros alumnos falta de energía y entusiasmo, y perderemos mucha visibilidad y presencia.

4. Manos. ¿Os imagináis a un docente sin manos? Lo cierto es que las manos son esenciales cuando nos referimos a ganar presencia en el aula. El uso de las manos, su correcta gesticulación, permite al docente ganar no sólo en presencia, sino que también produce un efecto llamada en el alumno. El uso de las manos a la hora de enseñar nos sirve en muchas ocasiones para captar la atención del alumno. Además, es muy útil porque las manos permiten la transmisión de mensajes complementarios, es decir, lo que enseño puedo reforzarlo con gestos. Por que nuestras manos hablan, son una extensión de nuestras palabras y de nuestros pensamientos. Continuamente nos delatan y no somos en absoluto conscientes de ello. Evitad, por tanto:
  • Poner la mano frente a la boca cuando hablamos (inseguridad).
  • Poner las manos en los bolsillos (inseguridad y pasividad).
  • Señalar con el dedo (acusación).
  • Poner las manos pegadas a la boca como si estuviéramos rezando (desesperación y falta de control).
  • Tener los puños cerrados (agresividad y tensión).
5. Silencio. “Cuando alguien habla demasiado, sus palabras suenan sin oírse.” Así reza una cita de Konrad Adenauer. La Real Academia de la Lengua define el silencio como la ‘abstención de hablar’ o la ‘falta de ruido’. La gestión del silencio en el aula no siempre es fácil. Hay varias formas de gestionar el silencio en el aula. A mí me gusta dividir el silencio de una sesión lectiva en tres grupos: el silencio del docente, el silencio del alumno y el silencio de la clase. Los tres silencios tienen sus ‘tempos’ y hay que saber administrarlos. Un silencio bien gestionado nos permite ganar en atención y concentración, permite estructurar mejor nuestro lenguaje y nuestro pensamiento y evita la disrupción en el aula. Si somos capaces de dominar estos silencios, ganaremos en lo que a control del aula se refiere. Al recpecto de la conduca disruptiva recomiendo la lectura del artículo 5 consejos para evitar la disrupción o conducta disruptiva en el aula.
La importancia del tono, el timbre y la voz para ganar presencia en el aula.
He querido dejar para el final una distinción de lo que entendemos por tono, timbre y voz. Lo he hecho así porque son elementos que influen de manera directa en el lenguaje verbal, a diferencia del lenguaje no verbal del que he hecho referencia más arriba.
  • Tono. Inflexión de la voz y modo particular de decir algo, según la intención o el estado de ánimo de quien habla (tono grave y tono agudo).
  • Timbre. Calidad de los sonidos, que diferencia a los del mismo tono y depende de la forma y naturaleza de los elementos que entran en vibración (características de nuestra voz). El timbre es lo que podríamos considerar como la huella digital de la voz.
  • Voz. Sonido que el aire expelido de los pulmones produce al salir de la laringe, haciendo que vibren las cuerdas vocales. Aunque no podemos cambiar la voz, sí es posible educarla y mejorarla, si es preciso.
Como podéis observar en estos tres términos relacionados con nuestra forma de hablar, hay aspectos que son únicos de nuestra persona y que difícilmente podemos corregir. Tal es el caso de nuestro timbre. Pero sí podemos modificar o reeducar nuestra voz para así ganar en salud, en presencia y en seguridad. Los docentes tendemos a descuidar nuestra voz, cuando es uno de los instrumentos por el cual más y mejor enseñamos a nuestros alumnos. Ahí van algunos consejos que deberíamos tener en cuenta para una correcta educación de la voz:
  • No carraspees. Es mejor toser o tragar.
  • No grites. Produce una irritación de las cuerdas vocales. Gritar no siempre conlleva silencio. Recordad que el silencio se puede conseguir con nuestro silencio.
  • Usa la respiración diafragmática. El aire se deposita en el abdomen y facilita al músculo diafragma subir el aire a las cuerdas vocales. Es un tipo de respiración no superficial que reduce la ansiedad, y permite que hablemos con menor esfuerzo y mayor claridad. Con este tipo de respiración también podremos controlar mejor el tono de nuestra voz.
Muchas veces cuando explicamos pensamos en el valor de la palabra y descuidamos la importancia de la voz. Y en este sentido, si queremos ganar presencia en el aula, si queremos que nuestros alumnos nos escuchen, es tanto o más importante la voz con que lo transmitimos que no lo que transmitimos en sí.
Quisiera acabar este artículo dejando claro que ganar presencia en el aula no tiene por qué ir ligado al respeto y a la autoridad del docente. Creo que son aspectos diferentes. Pero sí estoy convencido de que si somos capaces de llevar a cabo buena parte de la actuaciones que he expuesto en este artículo, podremos mejorar y mucho la gestión del grupo clase, ganaremos en nuestra forma de enseñar, en seguridad y en una mayor atención de nuestro alumnado

viernes, 24 de enero de 2014

Educación familiar

Las reglas de un padre para criar a sus 12 hijos

Día 24/01/2014 - 11.33h

Debían limpiar los baños desde los 3 años, cocinar desde los 7 y pagarse cada uno sus estudios universitarios

Francis L. Thompson se siente orgulloso de la familia que él y su mujer han sacado adelante en Estados Unidos. Hoy el pequeño de sus 12 hijos tiene 22 años y el mayor 37. Todos cuentan con un título universitario que se han pagado ellos mismos, están casados y educan a sus 17 nietos en los valores de autonomía, respeto y gratitud con los que les educaron. ¿Su secreto? Unas estrictas reglas que el matrimonio decidió adoptar pese a haber disfrutado de una cómoda situación económica. Éstas son algunas de las cosas que, a su juicio, hicieron bien:
«Los niños tenían que realizar tareas desde los 3 años», explica enQz.com y en The Atlantic. A los 3 años uno no limpia los baños muy bien, pero a los 4 «ya realiza un trabajo razonablemente bueno», asegura este padre de familia, que hoy se explica en El Mercurio cómo muchos progenitores les decían que era difícil enseñar a un niño tan pequeño a limpiar bien un baño. «Nos decían: "No queremos perder ese tiempo. Es más fácil si lo hago yo". Y ese es nuestro punto. No se trata de que el baño quede limpio, sino del tiempo que dedicas a enseñarle cosas a tu hijo. Incluso a los tres años, saben que te preocupas por ellos y que pueden hacerlo mejor. Ya a los 4 años hacen un trabajo razonablemente bueno y están orgullosos de sí mismos».
A los 8 años se lavaban su propia ropa, en el día que se les asignaba para ello, y todos, niños y niñas, tuvieron que aprender a coserDesde los 7 hacían la cena leyendo una receta y todos los miembros de la familia cenaban y desayunaban juntos.
«Nos molestaba cuando los padres obligaban a los hijos a comer todo, aunque dijeran que estaban satisfechos. Pero, al mismo tiempo, queríamos que tuvieran una dieta equilibrada. Nuestra solución fue darles la comida que más odiaban primero (generalmente vegetales). Ellos podían comerla o dejarla. Si elegían no comer, no podían comer galletas ni ningún aperitivo hasta la siguiente comida. Si querían, podían comer lo que no comieron antes y luego comer más. Funcionó fantástico», explica.
«A día de hoy nuestros niños no tienen miedo de probar diferentes alimentos y no tienen alergias a los alimentos», añade el padre, que asegura que todos sus hijos son «delgados, atléticos y muy sanos». Tal vez porque todos los niños tenían que practicar algún deporte en casa de los Thompson. Eso sí, podían elegir y cambiar si preferían otro. También tenían que pertenecer a algún grupo o club ya fuera de teatro, de historia o a los boy scouts y estaban obligados a servir a la comunidad. «Una vez recogimos la ropa vieja y la llevamos a México y la repartimos. Los niños vieron cómo era la vida de muchas familias y cómo agradecieron su ropa».
La educación era otro pilar importante. Todos los días había un tiempo reservado para el estudio. Si no tenían tarea, las empleaban en leer libros y si eran pequeños otros se los leían. «Por supuesto, estábamos junto a ellos durante las dos horas de estudio al día, para que pudieran pedir ayuda en cualquier momento», apunta. Pasadas las dos horas (o más si eran mayores), podían hacer lo que quisieran.
Si los niños llegaban a casa diciendo que su profesor les odiaba o no era justo, siempre les contestaron que debían encontrar la manera de aprenderse la lección «porque en la vida real, puedes tener un jefe que no te guste».
Cada hijo tuvo su propio ordenador, pero tuvo que construirloa partir de los 12 años. El padre compró el procesador, la memoria, la fuente de alimentación, la caja, el teclado, el disco duro, la placa base y el ratón y ellos hubieron de arreglárselas.
Al cumplir los 16 años, les compraban un coche, pero uno viejo que tenían que reparar. Los padres pagaban los materiales, pero debían ser ellos quienes realizaran el trabajo. Y los doce tuvieron que trabajar para pagar sus estudios universitarios.
Francis reconoce en El Mercurio que en ocasiones se sintieron demasiado severos, «pero aprendimos una regla sencilla: si eres estricto, debes serlo con una gran dosis de amor, como abrazos, besos y siempre hablar con tus hijos diciéndoles cuánto los quieres». Ésa es la clave para educar a los hijos, a juicio de Thompson, ser firmes y cariñosos. «Darles cosas a los niños no es una demostración de amor. Enseñarles a ser honestos, trabajadores, a retribuir a la sociedad, querer a otros y demostrarles la importancia de la educación es la verdadera muestra de amor».
Pactaron con sus hijos algunas de las reglas y permitieron a sus hijos cometer errores, explica. «No les castigamos por hacerlo mal, dejamos que la lección fuera la herramienta de enseñanza». Así lograron que los niños no tuvieran miedo a probar algo nuevo.
Pese a disfrutar de una cómoda situación económica, el matrimonio Thompson no ha ayudado a sus hijos a comprarse una casa, o pagar su boda, aunque sí les proporcionaron toda la información y ayuda para hacerlo. «Los niños aprendieron desde muy temprana edad que nosotros, como padres, siempre estaban allí para ellos, pero los dejaban crecer sus propias alas y volar», asegura el padre de familia.
«Quisimos a los niños, independientemente de lo que hicieron (...) Dejamos que sufrieran las consecuencias de sus acciones y no tratamos de mitigarlas, aunque los vimos sufrir», añade Thompson antes de concluir: «No somos los mejores amigos de nuestros hijos. Somos sus padres»
Original:
http://www.abc.es/familia-padres-hijos/20140124/abci-reglas-padre-para-criar-201401241022.html